
Los altillos metálicos son una solución de almacenaje industrial que permite aprovechar la altura disponible en bodegas, centros de distribución e instalaciones industriales, creando nuevos niveles de trabajo o almacenamiento sin necesidad de ampliar la superficie del recinto. Sin embargo, no todos los altillos son iguales. En Procesa encontrarás dos versiones: altillos autosoportantes y altillos estructurales, cada uno diseñado para responder a distintas necesidades operativas y de carga. A continuación, en esta nota revisamos sus principales diferencias.
Los altillos autosoportantes son estructuras independientes que se sostienen sobre sus propias columnas, sin depender de la estructura del edificio. Generalmente se instalan sobre sistemas de racks o estanterías metálicas, lo que permite combinar almacenaje vertical con áreas de tránsito o trabajo en niveles superiores. Una de sus principales ventajas es su flexibilidad y rapidez de instalación, ya que se trata de sistemas modulares que pueden adaptarse a diferentes configuraciones de bodega. Además, pueden ampliarse o modificarse con relativa facilidad según cambien las necesidades de la operación.
Por otro lado, los altillos estructurales son plataformas metálicas diseñadas para soportar mayores cargas y exigencias operativas. Estas estructuras suelen fabricarse a medida y se calculan según las características específicas del espacio y el uso que se les dará. A diferencia de los autosoportantes, los altillos estructurales están pensados para aplicaciones más robustas, como la instalación de maquinaria, áreas de producción, oficinas industriales o zonas de almacenamiento de alta carga.
Si bien ambas estructuras cumplen con el objetivo de aprovechar la altura del recinto, existen diferencias importantes a considerar. Por ejemplo, los altillo autosoportantes suelen ser modulares, mientras que los estructurales se diseñan a medida y soportan cargas mayores. Por otro lado, los autosoportantes se enfocan más en almacenaje, mientras que los estructurales permiten usos más diversos. Y también los autosoportantes suelen instalarse más rápido y con menor intervención en la infraestructura.
Elegir entre ambas opciones dependerá de factores como el tipo de carga, el uso que se le dará al espacio y los requerimientos operativos de la empresa. Mientras los altillos autosoportantes destacan por su flexibilidad y eficiencia para almacenaje, los estructurales ofrecen mayor resistencia y versatilidad para proyectos industriales más exigentes. Un análisis técnico previo permite determinar cuál es la solución más adecuada para aprovechar al máximo la altura disponible y mejorar la eficiencia del espacio.
